Manuel Felguérez, (1928) nacido al final de la revolución mexicana, su familia tuvo que abandonar su hogar en la Hacienda de San Agustín del Vergel en Valparaíso, Zacatecas, a la Ciudad de México después de encontrarse en medio de varios tiroteos para defender su tierra. Después de la muerte de su padre, Manuel fue invitado por un grupo para viajar a Europa. Era el año 1947 y cuando regresó a México, Manuel Felguérez sabía que se convertiría en artista.

Manuel Felguérez, (1928) nacido al final de la revolución mexicana, su familia tuvo que abandonar su hogar en la Hacienda de San Agustín del Vergel en Valparaíso, Zacatecas, a la Ciudad de México después de encontrarse en medio de varios tiroteos para defender su tierra. Después de la muerte de su padre, Manuel fue invitado por un grupo para viajar a Europa. Era el año 1947 y cuando regresó a México, Manuel Felguérez sabía que se convertiría en artista.

A mediados de la década de 1950, viajó a Europa para completar su formación. Estudió en París con Osip Zadkine entre 1949 y 1950, y luego trabajó en los talleres escultóricos de Brancusi y Sadkine.



Manuel Felguerez fue académico toda su vida. Aunque era un gran artista, nunca quiso ganarse la vida a través de su arte, y prefirió hacerlo a través de la enseñanza y el trabajo de investigación. Trabajó para muchas instituciones importantes como la Universidad de Cornell, la Universidad Iberoamericana, la Universidad Nacional Autónoma de México y la Universidad de Harvard. Su carrera política también estuvo ocupada, ya que fue miembro de varios movimientos como el del Comité de Artistas e Intelectuales de 1968.

Felguérez era un estratega y se propuso obtener la mayor cantidad de trabajo público que pudo en la década de 1960. Al vender su trabajo a bajo precio, pudo obtener contratos para más de 30 murales realizados en instituciones importantes. Octavio Paz una vez hizo un comentario donde reconoció a Felguérez como el fundador de un nuevo movimiento muralista debido a su uso de elementos escultóricos en un espacio bidimensional. 


Entre los muchos reconocimientos que este artista recibió el Gran Premio de la Bienal de Sao Paulo y la Beca Guggenheim que recibió en 1975, destacan. Había sido incluido en la Academia de las Artes dos años antes, recibió el Premio Nacional de las Artes en 1988 y en 1993 fue nombrado Creador Emérito por decreto del Presidente de México. En 1997, Felguérez y su esposa donaron una gran cantidad de obras al Estado de Zacatecas para abrir un museo. Un año después, el Museo de Arte Abstracto Manuel Felguérez se abrió para exhibir más de 100 obras del artista, incluida una gran galería que ahora alberga los murales que hizo para el Pabellón de México en la Feria Mundial de Osaka, Japón. La colección permanente del museo también exhibe obras de más de cien artistas internacionales. Hoy Felguérez vive y trabaja en la Ciudad de México y Puerto Vallarta.

Manuel Felguérez técnica

La formación del estilo y las imágenes de Felguérez está estrechamente ligada a los diversos movimientos de Europa, como la incorporación geométrico-constructivista, el informalismo y el expresionismo abstracto al que fue expuesto en su formación inicial. Él ha mezclado estos elementos en su propio estilo. Su obra contiene a menudo figuras geométricas básicas tales como círculos, triángulos, rectángulos y cuadrados, en combinaciones para formar su propio “lenguaje”.​ Tiene muchas influencias pero no sigue a ninguna específicamente. Inclusive, visita regularmente museos de arte para buscar inspiración.

Sus creaciones nunca se refieren a la muerte porque para él el arte es vida.​ No cree que el arte sea necesariamente para la catarsis y sus emociones no se reflejan en su trabajo. Su enfoque está en la estética, pintando más con la cabeza y luego con las manos. Felguérez se describe a sí mismo como “productor y vendedor de placer estético”.

En cuanto a su técnica de pintura, se trata de una geometría primordial e imperativa: superficies previstas y depositadas “en orden”, previamente “estalladas” desde el fondo de la superficie de la tela o a partir de los límites del cuadro: escenario liso que se va llenando de planos y líneas rectas, de grumos y pequeñas manchas, colores y tonos, caminos sobresalidos, sobresaltados que se van cubriendo o sencillamente marcando, cargando de un aparente caos o masa de “ansias” o estallidos.

En escultura, Felguérez construye situaciones de equilibrio espacial. Superficies lisas o labradas, hilos, mecanismos que dan pie a movimientos invisibles o que provienen de ellos. En materiales como mármol y ónix.

“Las superficies se resbalan, se exponen, se deslizan, se ostentan sin ranuras, transparentes antes de situarse frente o por debajo de materiales distintos.”

Las formas se hallan arregladas, compuestas de tal manera que, según el ángulo desde el cual se las observe, pueden ser instrumentos de medición espacial o meramente visual, u ofrecimiento de animales que se reúnen en alerta o en descanso o petrificados.

Obras de Manuel Felguérez

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